Por Silvia Gómez, Directora de Innovación Educativa del ITBA

Casi la mitad del mundo ya está conectado a Internet: alrededor de 3.500 millones de personas, lo que representa el 47% de la población mundial, de acuerdo a un informe presentado en Ginebra por la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible de la ONU. Nos encontramos frente a un mundo cada vez más interconectado, que nos brinda posibilidades sin precedentes. El crecimiento de las redes sociales y la masividad de Internet han cambiado la forma de pensar y de trabajar. Muchos problemas que hasta hace poco tiempo atrás eran muy difíciles de resolver, hoy en día, gracias a la colaboración masiva, se solucionan rápidamente.

Sin embargo, muchos de los datos que se comparten son generados y ofrecidos colaborativamente en forma manual. Entonces surge, la pregunta sobre la posibilidad de aprovechar esta capacidad de las redes para compartir información generada automáticamente, como por ejemplo datos, obtenidos de GPS, de pulseras deportivas, de cámaras de seguridad, etc.

Así es como surge el concepto de Internet de las Cosas o IoT (Internet of Things), el cual implica aprovechar datos obtenidos de modo automático, idealmente distribuidos por el mundo, para obtener información que permita resolver problemas de algún tipo. Si bien inicialmente se pensó en los datos obtenidos a través de RFID (Radio Frequency Identification), ahora se habla de todo tipo de datos, adquiridos por sensores específicos remotos, como por aplicaciones celulares; además de la aparición de otros dispositivos que hoy en día ni siquiera estamos imaginando.

Pensemos en un mundo donde se pueda medir la polución del aire y del agua mediante sensores muy próximos uno del otro, para detectar en forma temprana cualquier zona geográfica que se esté acercando a niveles de riesgo. O imaginemos la posibilidad de que el celular envíe signos biológicos de su poseedor, para que en forma centralizada se detecten posibles alarmas a problemas de salud. Aun más, podríamos hablar de una trazabilidad globalizada, donde un dispositivo transmisor colocado en cada cosa aseguraría conocer su estado y ubicación en todo momento. Pero hay un problema: cada ser humano está rodeado de una cantidad enorme de objetos, por lo cual, si todos ellos transmitieran datos… ¿cuál sería el panorama?

Con el avance en las conexiones inalámbricas, como en las actuales redes wi-fi, móviles 4G y las futuras 5G, las condiciones para esta transmisión parecen estar dadas. Luego, el desafío será manejar la enorme cantidad de datos que se generarán en forma automática, para poder procesarlos (inclusive en tiempo real), y transformar lo que es dato crudo en información útil. A medida que las técnicas de Big Data se hacen más eficientes, la idea de lograr gestionar verdaderas redes de sensores remotos y la enorme cantidad de datos obtenidos desde las mismas, resulta cada vez más promisoria.

Este mundo de interconexión al límite ya ha comenzado, y la esperanza es que en el futuro sea mucho más placentero nuestro quehacer diario y ello redunde en una mejor calidad de vida.

Fuente: http://www.cronista.com/itbusiness/Estamos-preparados-para-el-Internet-de-las-Cosas-20170321-0005.html

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